Eso es lo que rondan por mi cabeza, preguntas, millones de preguntas que se agolpan y no me permiten que las responda. Una primero, luego otra y así se van amontonando todas sin solución, sin que ninguna reciba la atención que merece. ¿Y qué hago yo? Otra pregunta más y ya son muchas, demasiadas.
Me pregunto tantas cosas que no se si es que tengo obsesión por ellas o simplemente desconozco tanto que me siento abrumado. A veces algunas preguntas son necesarias, otras la verdad es que no se cómo se me ocurren y otras simplemente son absurdas, pero siguen siendo preguntas.
Este relato se suele centrar en esas mismas horas del día; esas horas en la que vivir se hace cada segundo mas difícil.
No te sientas aludido al leer esto…No creo que seas tu precisamente el que se deba sentir por aludido; o sí, nunca se sabe.
Me gustaría saber qué valor sentimental puedes tener para tu dueña para que cometa la salvajada de forrarte de un plástico trasparente, impermeable e in-transpirable.