
El Sevilla FC se enfrenta, se está enfrentando, a uno de los veranos más cruciales de los últimos años. A medio camino entre la necesidad de reinventarse y la obligación de regresar como proyecto competitivo, el club ha iniciado la pretemporada con movimientos discretos en el mercado, partidos amistosos con luces y sombras, y una tensión accionarial que podría reconfigurar el futuro institucional de la entidad.
Un mercado de fichajes con el freno de mano
El margen económico es limitado, muy limitado. La dirección deportiva con Antonio Cordón al frente es consciente del corsé salarial impuesto por LaLiga y ha apostado por un perfil bajo en las incorporaciones. Sin grandes desembolsos, el Sevilla busca talento emergente o libre para reforzar una plantilla que aún está por definir.
Entre las caras nuevas, destaca la llegada de Alfon González, fichado como agente libre, apuntaba a ser apuesta de inmediato pero su reciente lesión ha postergado su posible debut temporada si se confirman las 3 o 4 semanas de baja. Y por otro lado, Gabriel Suazo, lateral zurdo, internacional con su selección de Chile, quien ha comenzado a mostrar destellos de compromiso y desequilibrio. También ha regresado al césped Akor Adams, que aunque su estado físico sigue generando dudas tras su baja forma y lesiones anteriores, prácticamente se puede considerar un fichaje ya que el año pasado, su presencia fue testimonial.

Las ventas que marcan el ritmo
Si el Sevilla quiere fichar, primero debe vender. La operación más avanzada es la de Juanlu Sánchez, con el Nápoles dispuesto a cerrar el traspaso por una cifra cercana a los 20 millones. Una venta que, más allá de liberar masa salarial, permitirá inscribir a los nuevos jugadores.
En paralelo, el club estudia salidas de jugadores como Loïc Badé, por el varios equipos ingleses han mostrado su interés desde la Premier League y Dodi Lukebakio, por el que muestran interés en la euforia económica saudí. También Lucien Agoumé podría dejar Nervión, mientras que el caso de Rafa Mir sigue bloqueado por su firme negativa a abandonar el club en condiciones desfavorables para él.
Amistosos: señales tempranas
Los dos primeros test de pretemporada han servido para medir la temperatura del nuevo proyecto liderado por el técnico argentino Matías Almeyda.

• Ante el Birmingham City, el equipo cayó por 1-3. La fragilidad defensiva fue evidente desde el inicio, encajando dos goles antes de la media hora. El tanto del canterano Nico Guillén, de solo 17 años, sirvió para maquillar el resultado, pero también como chispa de ilusión entre tanto desconcierto.
• En el segundo amistoso frente al Sunderland, el Sevilla mostró una versión más seria y cohesionada. Aunque volvió a comenzar perdiendo, el equipo supo responder con carácter. El empate llegó en el descuento, gracias a un gran gesto técnico de Rubén Vargas, que se va consolidando como pieza importante en el esquema de Almeyda.
Si bien es pronto para sacar conclusiones, ambos encuentros reflejan que el equipo aún está en construcción, con puntos débiles en la defensa, falta de ritmo en la medular y carencias ofensivas que deberán corregirse en las próximas semanas.
Lucha de poder: Lappi y Del Nido, tablero institucional
Fuera del césped, el Sevilla también se juega mucho. El empresario sevillano Antonio Lappi ha confirmado su interés en adquirir las acciones de José María del Nido Benavente para liderar una “tercera vía” de gestión.
Ambos han mantenido reuniones recientes, y aunque la oferta de compra (en torno a los 1.500 euros por acción) ha sido considerada seria por parte de Lappi, Del Nido aún no ha dado su brazo a torcer. La fractura entre los bloques mayoritarios del Consejo —con el trasfondo de nuevas y viejas disputas judiciales— mantiene al club en una tensión constante.
La posibilidad de un nuevo liderazgo institucional, con mayor sintonía con la masa social y un proyecto modernizador, sigue en el aire.
El verano de las decisiones
El Sevilla FC camina este verano sobre una cuerda floja. Con recursos limitados, una plantilla incompleta, jóvenes prometedores y un nuevo cuerpo técnico, el reto es claro: reconstruir sin desmoronarse. Mientras tanto, la presión accionarial añade ruido a un entorno que busca estabilidad.
La temporada 2025-26 está a la vuelta de la esquina, y Nervión aguarda respuestas con el cuchillo entre los dientes. Lo que ocurra en las próximas semanas —en los despachos y en el césped— marcará el verdadero punto de partida de un Sevilla que necesita volver a mirarse con orgullo al espejo.




