Hoy, hace diez años estábamos sentados en unos ordenadores de una fría Sala del Centro de Cálculo. ¿Recuerdas si había alguien más? Ante mis ojos sólo veía una melena negra y una mujer que minutos más tardes, después de leer un texto que decía lo siguiente: “ya sabes lo que yo siento por ti, así que dejemos de escribir…” se levanto, la seguí y le planté un beso confirmatorio, en la mejilla, y ahí empezó todo…
Justo una hora y pico antes, este guerrero recibió en su móvil un mensaje que decía “hoy me he vestido pensando en ti…”
Mi memoria no puede olvidar como el día antes por la noche, cumplí con la promesa hecha algunos minutos antes en ese autobús que nos paseaba por el interior de La Cartuja. Dicha promesa se cumplió y mi mensaje prometido era un juego de palabras; algo del Barrio adaptado para ti que terminaba diciendo “que sueñes con los angelitos”. La respuesta no tardó en llegar a mi terminal “Me has dejado sin palabrar amor. Si sueño con alguien será contigo.” Y digo bien, PALABRAR…después ese pequeño error de escritura fue motivo de algunas risas…
Ahora prácticamente no usamos el sms y tenemos un método mucho más íntimo a la vez que público. Así mi forma de darte las gracias por el mejor tercio de mi vida será por mi Morada, la tuya y mi voz se hará eco por todos los lugares del mundo dónde encuentre lectura.
Podría estar escribiéndote cosas bonitas que recuerdo durante horas, días y seguro que alguna semana más, pero algo se tendrá que quedar para nosotros, ¿no? Para el resto del mundo, un estribillo que tarareábamos, silbábamos, cantábamos y nos unía:
Yo te necesito, me haces falta amigo mío,
que seguir sin ti es mi sentencia y mi castigo.
Que te necesito, que sin ti… todo anda mal.
Sin ti todo anda mal….
Y para ti, YO…no puedo ofrecerte más que mi persona; mi corazón, mi pelo, mis manos, mis labios, mis piernas…uno te servirá para latir junto al tuyo por el resto de nuestras vidas, lo otro para cuando te apetezca darme una caricia, las dos para que termines de sentir mis abrazos, mis labios para besarte una y otra vez, una y otra vez…como si fuera el primero, como si fuera el último…mis piernas si las necesitas, serán las tuyas para andar un camino, juntos, el que empezamos hace ya una década y me dejo lo mejor para el final. Para todo lo demás aquí estoy YO.
Te quiero, tu guerrero.
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