
El Atlético de Madrid volvió a demostrar que tiene una marcha más y se impuso 0-2 al Real Betis Balompié en el estadio de La Cartuja. El partido arrancó con una ventaja tempranera para los colchoneros: a los 3 minutos, Giuliano Simeone se encargó de anotar el primero tras quedarse solo y golpear rápido. El Betis intentó reaccionar, pero el ritmo del rival y los errores propios lo llevaron al descanso con desventaja. Luego, justo antes de acabar la primera parte, Álex Baena aprovechó un agarrón de Robin Le Normand sobre Natan en el área colchonera para poner el 0-2 cuando el Betis aún se preguntaba cómo seguiría vivo en el encuentro.
En la segunda mitad, el Betis trató de levantarse pero —una vez más— quedó claro que está obligando al equipo a remar cuesta arriba demasiado pronto. El Atlético se replegó, jugó con orden, y dejó que los verdiblancos tuviesen la pelota sin que esa posesión se transformara en ocasiones claras suficientes. Pellegrini movió piezas, buscó variantes, pero la sensación es que otra vez el guión se le escapó: no pudo contrarrestar la solidez del Cholo y tampoco encontró ritmo para complicar más al rival.
Lo más doloroso no fue simplemente perder. Fue hacerlo como lo hizo: sin capacidad de reacción desde el inicio, encajando rápido, sin esa energía que exige un equipo que aspira a rozar la élite. Los errores defensivos, la falta de frescura en la presión y la lentitud para cambiar el ritmo fueron la condena. Y mientras el Betis se queda con lo básico, el Atlético añade un triunfo más a su casillero y refuerza la idea de que cuando juega a máquina, pocos lo superan.
Para el Betis este partido deja varias lecturas urgentes: primero, que perder no tiene por qué ser catastrófico… pero salir desconectado sí. Segundo, que Pellegrini tendrá que ajustar la estrategia, los conceptos y, sobre todo, que los jugadores sepan que la exigencia no espera a la segunda mitad: comienza al primer minuto. Y tercero, que la plantilla tiene que dar un paso más: solidez, carácter, intensidad. Si no, estos duelos directos se convertirán en cuentas pendientes.

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