¿Talas o tallas?
Como ya os adelanté en el post anterior, talar y tallar pueden ser muy parecidas al escribirse y tan diferentes en su proceder.
Podemos decir que para talar, aunque también sea un arte, con un poco de fuerza bruta y un mínimo de destreza nos puede valer para obtener nuestro objetivo que no es más que quitarle la verticalidad a un ser, ya sea por necesidades de imprenta, o para ayudar a su posterior crecimiento. Crecimiento incontrolado, pero crecimiento..
Mientras, tallar es un arte en toda regla. Coger ese trozo de madera y no sólo cortar su verticalidad, sino ayudar a que sea el más vertical y estable posible, incluso con una forma atractiva que ayude a integrarlo.
Talar es hacer una
vulgaridad de algo muy digno mientras que tallar es dignificar una vulgaridad. Parece un juego de palabras pero si os detenéis un segundo a pensar esto último, talar puedes entenderse como matar muy vivo. Tallar, y tallar bien, es dar vida a algo asesinado por el talador.
Talar y tallar, dualidad diferenciada por una L, ambas necesarias, ambas tan unidas y a la vez tan separadas en el proceso de producción…
Talen con cuidado y tallen con mimo para que el producto de su obra sea admirable.
Por mucho que nos empeñemos en querer ver que el Sevilla ha hecho hoy un partidazo y ha goleado, que todo es cierto, y que encima hemos dejado la portería a cero –curioso resultado el día que no juega Fazio- el nivel del rival me hace tener los pies en el suelo y que de mis puños y mi teclado no salga el “aprovechao” que todos llevamos dentro.
Que nadie espere una oda al sevillismo, ni a Emery, ni a un equipo que tiene las mismas lagunas de años atrás.
Dejadez, ese pecado capital no escrito y que tanto mal nos hace cuando viene a visitarnos…