Patricia Delgado

  • Eran otros tiempos…

    Eran otros tiempos…

    Una bendita locura se adentró en el piso. Pinturillas, traje de flamenca, abanicos y un sinfín de fiambreras con la especialidad de la casa, rondaban cerca. Lole daba mil vueltas, la cabeza iba a mil. ¿No se me olvida nada? Pregunta que resonaba en su cabeza, una y otra vez, eran tantas cosas, seguro que…

    read more

  • Abril en primavera…

    Abril en primavera…

    Siempre fue cuánto menos, una unión idílica. La Primavera obsequiaba con miles de flores a su amado mes de Abril: una cándida margarita, el encanto de una gardenia, el colorido de una petunia. Y Abril, se dejaba acariciar por todas ellas. Entonces, quiso agasajar a la estación del año con una particular fragancia, que tal…

    read more

  • Martes Santo, tarde de sol, primavera…

    Martes Santo, tarde de sol, primavera…

    Mostraba un calma infinita, pues su verdad era absoluta. Tras su arresto en el Monte de los Olivos, un juicio vino a sentenciarlo. Las preguntas de Anás, no le incomodaban. El sumo sacerdote apenas obtuvo argumentos en su interrogatorio. Jesús de Nazaret se mantenía firme. Sus palabras tenían una fuerza inquebrantable que lastimaban la altanería de la jerarquía judía. Una bofetá quiso acallar sus palabras, la misma que aportó contundencia a su ferviente doctrina. No sintió dolor, pero sí una pena lacerante, porque muchos aún…

    read more

  • Corazón de tiza…

    Corazón de tiza…

    Contemplar arte a ras del suelo, cual lienzo, es sin duda, pura magia. La tiza y carboncillo se dejan hacer, la creatividad se desliza entre las manos, ésta vez, al mando de Lidija Milacie. La avenida de la Constitución se convirtió en su más apreciada galería temporal. Una de tantas jóvenes artistas que a cambio…

    read more

  • Cera en flor…

    Cera en flor…

    Contemplé por muchos años aquella pequeña estructura, aquella colmena, aquellas abejas. Era sin duda, un hexágono perfecto. Se adaptaba primorosamente a su frágil anatomía. Con una habilidad derrochadora aquella obrera, segregaba de su estómago, concretamente de sus glándulas cereras, esa sustancia capaz de unir, de forma magistral, las seis caras del polígono en cuestión. ​Cual oro líquido, la cera pura de abeja estaría preparada tras extraerla de aquellos paneles ya sin uso, una vez retirada la miel al…

    read more

  • Anda, dime…

    Anda, dime…

    Anda, llévame a nuestra placita, le dijo ella caprichosa, cual antojo. Sólo tenía que decírselo una vez, para que él gustoso, cumpliera sus deseos. Una edad avanzada les delataba. Paseaban despacito, de la mano, sin prisas. Caminito de entrada a la ciudad, a la sombra de un convento, una recoleta plaza de nombre Santa Isabel,…

    read more