San Sebastián, 20:00h, el árbitro de la contienda, Estrada Fernández, pita el inicio de un encuentro en el que el Sevilla FC, nuestro Sevilla, necesitaba los puntos para consolidar que el último triunfo en liga y el brillante pase a cuartos de final de Copa del Rey no había sido un espejismo.
Comienza el encuentro con Martín Cáceres haciendo de Konko o Dabo, o mejor dicho, escondiendo una de las carencias de nuestro equipo. Como diría el Filósofo, quizás la más grave. Quizás.
Desgraciadamente, ni es la única y ni tan siquiera la más problemática. Nuevamente hemos dispuesto en el terreno de juego una pareja de mediocentros para nada compatibles. Renato, grande en el pasado, no puede sacar el balón jugado y hacer pressing en el centro del campo, recuperar y volver a jugarla. Y no, no porque no sepa, porque no puede, la edad se le ha venido encima y se le nota el paso delos minutos en sus piernas. Una lástima. A su lado, uno de esos jugadores extraños que tenemos en nuestras filas, lo mismo borda el fútbol en un partido, que al siguiente se casca uno de 40 metros, que en el partido siguiente desaparece, y más si cabe, si el equipo requiere de un despliegue físico extra por su parte.







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