Se encontraba tu/mi/nuestro Sevilla a un paso de meterse en la tercera semifinal consecutiva de Copa, la cuarta en cinco años o la quinta en ocho (que grande) y no nos ha fallado, como en tantas otras veces en las que no lo hizo. Como les ha fastidiado a muchos que hayamos pasado, pero es lo que hay y el grande de Andalucía seguirá paseando su nombre por España y defendiendo el título de Campeón de Copa. Cosas.
Manzano revolucionó el once inicial, sorprendió a todos y seguro que fue criticado por muchos. Yo, el Filósofo, califiqué de “abuso” esta revolución, porque para mí dejar a Navas, Perotti, Capel, Luisfa o Alfaro en el banquillo jugándote unas semifinales lo es. ¿Alguna vez se ha visto un banquillo así? Quizás en pretemporada. O no.
Mi apreciación sobre la alineación varió cuando vi que, tras 1 año y casi un mes, Sergio Sánchez se ponía la Casaca Sagrada y volvía a disfrutar de la oportunidad de ser futbolista. Él se lo merecía, por la valentía de darlo todo por su sueño, por su pasión, por su vida, por el fútbol. Y en parte, nosotros también. Ver a Sergio otra vez en Nervión y ver como había ganado esa batalla me hizo creer en que las cosas, con fe y esfuerzo se consiguen. Y que quizás las cosas pasen por algo, aunque duelan. Quizás.


