Segundo partido consecutivo de tu/mi/nuestro Sevilla en el Sánchez Pizjuán… y segunda derrota. Se esperaba una reacción tras el palo sufrido frente al Mallorca y la imagen frente al Granada, pero nada de eso ocurrió.
Tengo algunas cosas apuntadas en “mis papeles” sobre el partido, pero creo que no hay mucho más que decir. El Sevilla hizo lo justo en la primera mitad y luego desapareció en la segunda. Manzano le dio la manija del equipo a Romaric y dejó a Zokora que batallara contra todos. Konko jugó algunos buenos minutos, con internadas por la banda y un remate dentro del área. Capel se fajaba en defensa y subía la banda con cierto peligro. Una muy buena combinación entre el de Albox, Kanouté y Romaric acabó en una doble ocasión fallida.
Pero parecía que las cosas se nos ponían de cara, cuando Romaric pelea un balón por la línea de fondo, cayéndose centra al área y la pelota suelta es rematada por Kanouté haciendo el primero. Tras el gol, poco más. Una cachita de Romaric J y un remate alto de Martín Cáceres de cabeza.
Luego vino la segunda parte, en la que el Sevilla decidió no salir a jugar. Y el Getafe se aprovechó de la tesitura. Avisaron con un mano a mano que Palop despejó magistralmente y luego con un remate al larguero. Cuando peor lo pasábamos vino el penalti provocado por Konko. En la radio decían que no era, pero yo sigo pensando que es “irresponsable” saltar, aunque sea de espaldas, con las manos separadas del cuerpo. Y aunque Palop toca el balón no pudo evitar el empate. Y lo peor estaba por llegar…
En 2 minutos el Getafe daba la vuelta al marcador, el segundo llegó tras un buen control y remate del delantero rival, que se marchó de Navarro y fusiló a Palop.
Tras el segundo gol, tu/mi/nuestro Sevilla empezó a jugar algo al fútbol y tuvimos algunas ocasiones claras. Un gol anulado a Negredo, un remate flojo de Konko y la más clara un mano a mano de Perotti que no supo qué hacer con la pelota. El tema de la definición de nuestros jugadores de banda es otro tema para analizar. Martín Cáceres peinó un buen balón de Renato que se marchó rozando el palo.
Y en esto que llega el tercero. Tras un mal despeje de Konko y un mal control de Cáceres que dejó la pelota para que el rival machacase Palop, que nada pudo hacer.
Nueva derrota, 1-3, tres puntos que se nos van de Nervión, otros tres. Octavos en la clasificación, con un mes de Diciembre durísimo que nos queda y lo peor con la afición en contra de sus dirigentes. La misma afición que antes lo pagaba con Jiménez y luego (en mucha menor medida) con Álvarez. Pero ahora tenemos el entrenador que todos queríamos y claro, los males ahora sí son de arriba. Antes no.
Pues antes, con la misma plantilla o con una algo peor se ganaban los partidos, y muchos partidos. Pero claro, aquí queríamos el juego bonito, ése que sólo practicaba un equipo en toda la liga. Cosas.
Antes se conseguían los objetivos, se quedaba tercero en liga, campeones de grupo (por dos veces) de Liga de Campeones, semifinales de Copa, al año siguiente finalista, y un sinfín de récords más. Pero eso no le valía al sevillismo. Queríamos más. O ¿menos?
No gustaba Jiménez, y el sevillismo (cuando tuvo “la suerte” de unos malos resultados) le echó. Luego Álvarez si caía bien, se ganó un título (que no debería haber sido suyo) y se clasificó para la previa de Liga de Campeones in extremis, gracias a unos canteranos con los que jamás volvió a contar. Luego todo lo conseguido se tiró a la basura y como no se jugaba a nada se le cesó. Más que lógico para uno que jamás debió entrenar al Sevilla. La temporada la tuvo que acabar Manolo y ésta empezarla otro entrenador… ¿Manzano?
Todos querían a Gregorio, y aquí está. Pero ahora no es suficiente. Ahora son los jugadores, ahora, antes no. Antes era Manolo que era muy malo y no les sacaba rendimiento, aunque con un centro del campo con Romaric y Duscher nos dejó 3º en Liga. Pero ahora está Gregorio, que no es de Arahal y no le pega “patadas al vocabulario”, entonces son los jugadores. Y yo no estoy criticando a Manzano, ni mucho menos. Sólo digo las diferencias entre antes y ahora. Sólo eso. A mí Manzano me parece un buen entrenador que ha conseguido grandes cosas con otros equipos.
Ahora los culpables son los jugadores, bueno los que trajeron a ésos jugadores. Ahora la caza va contra Monchi, ahora ya no es el “León de San Fernando” sino el “chirigotero” (buscando la maldad en tan bonita palabra). Cómo Manolo dejó de ser el de “que cojones tienes”. Y claro, esta caza pues no le hace bien al sevillismo y mucho menos al Sevilla. Pero ya está totalmente dirigida y orquestada. Ahora sobra Monchi y luego Del Nido.
Un día dijo José Mª Del Nido dijo que el Sevilla sería lo que el sevillismo quisiera que fuera. Pues el sevillismo (yo no me incluyo, y sé que muchos tampoco) no quiso los buenos resultados, luego se aguantó con muy poco y ahora con “su entrenador” no se conforma con nada.
Hace tiempo que se veía venir esta situación. En segunda íbamos al estadio 20.000 almas. Luego con los títulos 40.000. Ahora, Nervión presenta una imagen desoladora, 10.000 personas que acudieron el sábado nada más. Y ésas, y a las que fueron el día del Irún, y a los pocos que fueron al Memorial Antonio Puerta, sí tienen (desde mi opinión) derecho a criticar a los suyos. Siempre cuando el partido haya acabado. Hasta el pitido hay que animar a muerte.
Se escucharon cánticos, “más jugadores y menos sueldo” y “Del Nido súbeme el carnet”. Nada bueno se puede esperar con este ambiente. Aunque esperemos que no sea así. Y que se busquen y se encuentren soluciones.
Mientras los sevillistas deberíamos de apoyar a los nuestros, y quizás en vez de pedir más fichajes, se debería de pedir más cantera.
Yo pienso que las soluciones se tienen en casa, en esa Carretera de Utrera. Ahí tenemos jugadores que se merecen la oportunidad de demostrar que son más que válidos para el primer equipo. Los Luna, Rodri, Campaña, Luis Alberto, Salva, Bernardo, Hugo (cuando se recupere), Jairo… un sinfín de jugadores que, dada la necesidad de efectivos en la primera plantilla, podrían aportar muchas cosas. Pero ahora no tenemos al de la casa, el que daba alternativas a jugadores. Esperemos que Gregorio se dé cuenta y tenga el valor de hacerlo. 🙂
Puede que esto sea una utopía o un sueño de un filósofo dolido, pero como dice el proverbio árabe “Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda”. Y a lo mejor este sea el momento de aprender a manejar nuestra honda y quizás podremos llegar a golpear la luna, quizás.
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