Me miraste a los ojos y me dijiste todo aquello que quería oír, lo que me hizo estar más tranquilo y tener un poco de esperanza. Aunque ni tú misma te creías tus palabras, solo pensabas que así todo me haría menos daño.
Yo no sé si te creí, no sé si llegué a entender algo o no entendí nada. Solo recuerdo que me giré y sin decir más me hundí en mi mundo. Hasta ahí llega mi memoria, las lágrimas cegaron mis ojos e inundaron mi alma de pena.
Luego, cual pesadilla pasajera, amanecía tranquilo entre tus brazos, sin estarlo. Pero el mal sueño estaba en mi despertar, aunque estuviese maquillado con el mejor de los guiones. Nunca entendí como te salió todo tan bien, nunca, y mucho menos lo iluso que llegué a ser.

Día grande solidaridad; gran día con una dualidad que roza la perfección: Cachorro y Sevilla FC.
Llega la noche previa y tu único pensar es el que no querías. Cenas lo justo después de la despedida y te preparas para tratar de dormir unas horas antes del gran día. Gran por no decir esperado y temido…
Mi vida.