Una pequeña calle, un personaje enorme en el cielo de Sevilla…
Quizás no sea la calle que se merece, el lugar sin dudas es fantástico. Quizás no sea de Triana, quizás sí como muchos se atreven a afirmar.
Qué mas da si fue en 1474 o en 1484, diez años no definen la vida de este Ilustre Sevillano que gobierna la ciudad protegiéndonos, como lo hizo con los indígenas en su momento allá por México…
El tema de las fechas es muy curioso. Mientras en todos los lugares leídos aparece 1474, Weidman asegura tras estudios e investigaciones que nació en Triana en 1484, y en Triana.
Así pues esta Morada de costumbres y tradiciones lo tomará como tal, trianero.
Quién no recuerda la imagen de Jesús del Gran Poder caminando por calle Zaragoza, cuando el frío de la madrugá empieza a meterse en los huesos. ¿Es el frío de la noche o la calma, la serenidad y ese rostro al pasar delante tuya precedido por miles de anónimos de negro? Lo que sí es evidente, es que Bartolomé de Las Casas desde su calle perpendicular a dónde nos encontramos, baja del letrero de su nombre para pedirle al Señor de Sevilla por todos nosotros… [Read more…] about Fray «Protector de los indios»
Curiosidades del destino, hacen que las Cositas de Sevilla, tras su regreso triunfal la semana pasada, me lleve al Centro de la ciudad, a una plazita ilustre dónde media Sevilla coge su autobús a diario…
Retomamos la vieja y sana costumbre guerrera de cada viernes. Las cositas de Sevilla regresan a La Morada tras unas semanas de flirteo con otros temas y otros miembros de esta tribu.
He de reconocer que llevaba unas fechas dudando con qué calle y con qué personaje empezar la segunda temporada de nuestras cosas, y todo quedó claro tras un largo paseo; uno de esos que acostumbramos a hacer por un barrio muy flamenco como es Triana, Comodoro y yo.
No lo puedo evitar, cuando se trata de algo tan nuestro, mi memoria retrocede a cuando de chaval veía a mi vecino Andrés cada mediodía cargado con su saco de arpillera, casi lleno de esos higos chumbos que cogía de no sé qué campo, donde parece ser era una auténtica mina por la cantidad de chumberas que había, y que él con destreza recogía no sin llevarse sus buenos pinchazos, y de sacar todas sus ropas llenas de espinas.