Imaginad el texto que os voy a contar viendo el título no es muy complicado. Sí, hay días que es mejor no levantarse…
Amanecemos con una noticia desagradable para el bolsillo, por culpa mía, cierto, pero no deja de joder una barbaridad que después de trabajar a destajo y aprovechar las pocas oportunidades que da el mercado ahora mismo, te quiten 100 pelotes.
Para seguir con las aventuras, nos hemos adentrado en un maravilloso mundo arecido a China Town dentro de la ciudad. Almacenes que forman una fabela china donde la r es el único artículo de lujo…
Y ya para colmo continuamos con la batalla de las horas y te llega el mosqueo del día, sin comerlo ni beberlo y gracias a alguna decisión que no te compete pero que te toca la moral y tu trabajo tanto que, te entran ganas de abandonarlo todo a su suerte y que sea lo que Dios quiera.
Esta decisión se tomará según se desarrollen los acontecimientos. Mi pena es que le puede afectar a personas que me merecen el más absoluto de los respetos y que son tan buenas que mi decisión puede trastocar alguna historia tan ilusionante para nosotros, como parece que insignificante para otros. Demos tiempo al tiempo…
En fin, después de una siesta relajante hasta tal punto que me encuentro un poco sonámbulo, espero que pase la tarde de la mejor forma y para ello, nada mejor que sentarme a escribir mi día en La Morada.
Los sueldos de la Casa Real
Querida Familia Real:
Soy un monárquico convencido y estoy, en este momento, en paro momentáneo desde 2010. Para completar mi presentación, les diré Altezas, que la ayuda que me daba el Gobierno se me ha acabado y mis dos hijos se alimentan gracias a las ayudas que nos dan las monjitas de su Colegio.
Ojeando un periódico de estos de regalo en las oficinas de empleo, me ha llamado mucho la atención el escaso sueldo que este año vais a cobrar.
De hecho, no estoy para nada de acuerdo con la Decisión del Mejor de todos los españoles de limitar el sueldo de su santa esposa y mi muy querida Reina, ante la que me pongo en pie para terminar de redactar este párrafo.
Los 131.739 euros que va a percibir Doña Sofía por su incansable trabajo me parece una propinilla injusta y si hablamos de lo que va a cobrar Doña Letizia ya ni le cuento. ¿102.464 euros por su arduo trabajo? Espero que solo sea de fijo y neto y que a parte tenga unos variables en función de sus tareas en el extranjero y la cantidad de horas extras que echa la pobre mía a diario.
Bueno, y ya de lo D. Juan Carlos y su hijo D. Felipe es irrisorio. Como los dos mejores hombres de la nación no llegan a 50 millones de las antiguas pesetas y su hijo la mitad…
Espero que esta carta llegue a su destinatario y si fuese posible, recibir respuesta, aunque sea del Conserje, no me importa, ya que sus dedicaciones laborales es plena y no tendrán ni un instante para pararse a contestarme. Y ya por último, espero que en esa respuesta, aunque sea entre ustedes y yo, me digáis que las cifras mostradas son para despistar y que realmente cobráis lo que os merecéis.
Saludos de un parado monárquico, preocupado por la dinastía borbónica.
Implicación
¿Cómo se mide el grado de implicación?
La respuesta es tan subjetiva que no tiene respuesta, al menos en general.
Muchos diréis que la implicación no es más que el participar de algunas cosas y ayudar en lo que está en nuestra mano; otros diréis que con estar ya es suficiente; y yo, cansino donde los haya, digo que la implicación se mide en hechos y no en palabras.
No es lo mismo aparecer que estar y no es lo mismo colaborar que implicarse. La palabra implicación es tan grande y abarca tanto, y a la
vez tan poco, que es muy complicada de encontrar. Unos piensan que con salir en una foto o que tu nombre aparezca en portada ya es suficiente; otros lo entendemos como: «ponte el mono de trabajo y ya acabaremos».
Cuando vives en sociedades donde cada uno va a lo suyo, encontrar a alguien que realmente se implique con alguna labor es casi imposible. Excusas aparecen por doquier y jamás se han visto tantas muelas picadas y tantas citas con el dentista, además de la otra punta de la ciudad, para tardar un poco más.
El aparentar es otro término que deberíamos de analizar ya que es de necios el pensar que aparentando se hace camino, cuando el camino se hace al andar (con el mono puesto).
Como podéis ver, La Morada ha cambiado de look y la implicación con este proyecto se demuestra paso a paso, día a día, unos escribiendo, otros leyendo y comentando…y como esto, todo en la vida.
Consejo: dejad de aparentar, implicaos con cosas en la vida y no dejéis de leer y comentar nuestras cositas.
Cala: crónica de un adiós anunciado
Siempre es una lástima que uno de los nuestros tenga que emigrar y más, si se ha criado entre los más nuestros, pero la ley del fútbol es así y ante la demostración continua de bajo nivel futbolístico, que para nada profesional, que ha realizado el bueno de Juan Cala, el club que ahora preside Pepe Castro, le hizo una renovación de contrato a la baja, cosa que el canterano no aceptó.
Con todo lo comentado en el primer párrafo, la consecuencia es clara; Juan Cala acaba contrato en junio y ya puede negociar con el club que quiera el mejor contrato posible para él.
Una pena que no haya podido demostrar el nivel que muchos pensábamos que alcanzaría cuando Antonio Álvarez, sustituyendo a Manolo Jiménez en el banquillo, le dio la oportunidad de la titularidad. Aquellos primeros partidos fueron tan prometedores, tanto en lo defensivo como en su capacidad goleadora, que la afición creyó tener en el central un nuevo Marchena o incluso un Sergio Ramos. Después, y tras cambiar de entrenador, Cala se marchó al fútbol griego, donde el nivel es más acorde a su fútbol y llegó a ser el central del momento en tierras helenas, hasta tal punto, que regresó a Sevilla para triunfar.
Todo aquello fue un oasis futbolístico; una de esas dinámicas en la que entran algunos futbolistas en las que todo les sale bien y que luego se demuestra que son tan efímeras como irreales.
Dicen los mentideros futbolísticos, que Juan, Juanito para los trabajadores de la Ciudad Deportiva, que maneja una oferta del Getafe.
Desde aquí desearle lo mejor al canterano, aunque, y ahora el que comenta esto es @juanma_gv y no el resto de La Morada, me alegro que no siga, pero solo en ámbito futbolero.
Imagen principal tomada de wallpaperssevillafc.blogspot.com
El aborto y la demagogia del cristiano
Tema complicado el que vamos a tratar en el post de hoy: el aborto y la visión del «cristiano».
Todo surge a partir de un tuit leído en mi timeline donde se criticaba las pintadas que han aparecido en el paso de cebra que hay en las cercanías de la Iglesia de Santa Marina en Sevilla.
Muchas veces escuchamos que el pueblo está dormido, que la juventud vive acomodada y que no se echa a la calle en masa a manifestarse en contra de las barbaridades que estamos viviendo en estos tiempos de crisis. Quizás todo esto en boca de esos padres que lucharon por la democracia y los derechos de una Comunidad Autónoma cobra mucha más fuerza que si lo dice un periodicucho o un periodista sectario que busca el populismo en televisión o prensa escrita.
Pues bien, ahora y ante un caso de mucha más repercusión para el pueblo que si sube o no la factura de la luz, hay individuos del pueblo que hacen una pintadas en la calle, a modo de manifiesto, en contra de una ley que, no es que ellos la consideren, es que es totalmente injusta y les ha faltado tiempo a los que van de buenos cristianos para criticarlos.
Y con esta defensa de lo indefendible, surge el tema del buen cristiano, el derecho a la vida del feto y la decisión de una mujer a hacer con su cuerpo, ¡su propio cuerpo!, lo que considere oportuno.
Este que os habla, se siente un buen cristiano que trata de no hacer daño a su gente, a pesar de que no vaya a misa todos los domingos como mandan los señores de la Iglesia y no se confiese cuando los mismos señores digan y tenga en los pecados capitales, su talón de Aquiles, como todo ser humano. Y es más, es un cofrade comprometido, implicado con su única Hermandad y no tiene reparos en decirlo a boca presumiendo de ello, porque así lo siento. Y dicho todo esto os digo que no entiendo como puede haber señores que jueguen con el nombre de un Dios al que ellos mismos nombran en vano, con el consiguiente pecado, para justificar que un feto, que no es ni siquiera persona, debe seguir su proceso de maduración. Se les olvida lo más importante, para que ese feto madure, es necesario un vientre de mujer y dicha persona siempre tendrá la opción de elegir qué hacer con su cuerpo, les guste o no.
Esta demagogia barata que se gastan los fachas de turno y los «buenos cristianos» se destruye muy fácilmente: dadme al más convencido de estos señores; y que a su hija pequeña, justo cuando le acaba de llegar la menstruación, o a su santísima esposa, o a una sobrinilla, la viole un depravado loco, de estos que están dejando sueltos ahora con la Ley Parot, y la inocente semillita del degenerado llegue a la meta «ovular». En nueve meses, su violada pequeña y preciosa hija, o su sobrinilla o su santa esposa dará a luz la consecuencia de un delito tan asqueroso y él tendrá que cargar con la cruz de un «hijo» o un nieto no deseado por su fémina familiar.
¿Todos los que estáis leyendo esto estáis convencido de que ese feto producto de una violación, y que encima podría llegar con alguna malformación, llegaría a recibir el cachete del médico cuando empiece a respirar el aire contaminado en el que vivimos o esa MUJER sufriría una caída inesperada o un ataque de ansiedad repentino y perdería ese hijo TAN deseado?
El buen cristiano es el que entiende que la mujer no es solo un utensilio para parir y recibir las hostias de su maltratador y condena cualquier tipo de aberración hacia ellas.
Y todo esto por no hablar de las cosas que se oyen en las charlas preparatorias para el matrimonio y otras cuestiones que algún día denunciaremos en estas páginas.
Unai: Ceguera de entrenador
Cierto es que como se suele decir, todos llevamos un entrenador dentro y cuando nos sentamos en el cemento de la grada o en el sillón delante de Gol televisión o Canal plus, cada uno de nosotros tiene un once inicial, unos cambios en la mente e incluso una jugada ensayada en el PRO o en el Fifa que nos encantaría recrear con jugadores de carne y hueso.
Estaremos todos de acuerdo en que Unai sin duda es el que, de todos los entrenadores que existimos, el que más cerca está de la plantilla y el que conoce mejor a los jugadores, fuera de consolas y videojuegos. Pues de todos nosotros, el señor de las coderas, dispone en el terreno de juego el 11 que, a su entender, es el que mejor rendimiento va a dar en función de formas físicas, implicación de los jugadores durante la semana y equipo rival.
Hasta aquí todo correcto, pero ahora es cuando vienen los dilemas a plantear: ¿cómo es posible que todos los entrenadores, la inmensa mayoría sin título de entrenador, vean lo mismo en el mismo momento y el titulado no? Me explico, en el partido del fin de semana con el Levante, todo el mundo pedía a gritos retrasar al portugués Carriço atrás junto con Fazio y meter en el terreno de juego a Iborra. Y todo ello con justificaciones evidentes: la mejor pareja de defensas del equipo, en cuanto a resultados se refiere, ha sido la del espigado y mal central argentino con el portugués y además ganamos en toque y seriedad en el centro del campo con Vicente Iborra, además de los centrímetros que aporta para el juego aéreo en las jugadas a balón parado. Pues nada, el prefirió quitar a Fernando Navarro que estaba haciendo un digno partido y sacar a un Diogo Figueiras que en ningún momento se entonó, pasando toalmente desapercibido.
Este es uno de esos casos evidentes en los que el entrenador a ras de cesped ve una cosa, y el resto de la humanidad otra. ¿A qué se debe esto? ¿Tiene solución? ¿El mundo es listo y el que cobra por ello es idiota, o es que prefiere echarse piedras en su propio tejado? Evidentemente ni es lo uno ni lo otro, por ello dejamos este post abierto a que, queridos entrenadores con y sin título, iluminéis a este analizador de pacotilla que disfruta cuando gana su equipo y sobre todo cuando juega bien.
