Una carta te escribo de cuando en cuando es el inicio de unas sevillanas que últimamente han versionado Cantores de Híspalis con la colaboración de Cesar de Los Morancos.
¿Quién no ha escrito una carta de amor en algún momento de su vida? Posiblemente haya por ahí algún chaval que no haya cogido nunca un papel y un boli y haya dejado volar su imaginación pensando en su amada. Ya sabemos que las redes sociales acapara todo el protagonismo y no seré yo precisamente el que este en contra de todo ello, aunque hay cosas que hay que sentir…
Y como esta la cosa, quién no ha recibido una carta de despido de su trabajo -ya extrabajo…- o mejor aún, tener cartas de recomendación para futuros empleos. Estas mas complicadas de obtener siempre son muy satisfactorias.
Pues olvídense de todos los tipos de cartas, sáquenla de la botella y metan el yate de Briatore que yo me voy a referir a La Carta. No hay otra señores, y menos estas fechas…
Aquí va mi homenaje a la carta más bonita que siempre se ha escrito, a ese papel perfectamente adornado con una o tres coronas dependiendo del diseño y que va destinada a tres señores. Tres señores magos que proceden de Oriente según los antiguos escritos… [Read more…] about La Carta
Navidad, época el año en la que todo el mundo, e incluyo hasta el más fiero, se hace bueno.
Cuantas veces he escuchado eso de ¡¡¡¡suelta ya el móvil!!! O niño, deja ya el cacharrito y vente a comer…
La vida nos trata como nos trata y aunque me canse de decir que es muy fácil y que no debemos complicarnosla, hay reveses difícil de asimilar.
“Tiraré de sentimientos…” Esa fue la respuesta que le di al Filósofo de Nervión cuando me encomendó cubrir la crónica…
Dicho esto seguiré sin tirar de sentimientos para decirle a Marcelino que no tiene ni puñetera idea de fútbol y me gustaría que me explicara por qué deja en el campo a IVAN como luce su camiseta con una tarjeta amarilla, y sin embargo sienta en el descanso con 0-3 a Trochowski, con diferencia el mejor del equipo en una buena primera parte, a pesar del marcador. El teutón se estaba echando el equipo a las espaldas. Las pedía todas, las jugaba todas con sentido, estaba empezando a ser el cerebro y esa mediapunta organizadora que tanto echábamos en falta. Pues nada, otra vez al banquillo…Imagino que estos cambios los hace en función de la longitud de alguno de los miembros de los concurridos jugadores, porque si no, si no…¡¡esto no tiene explicación!!
Fuente: 
Empiezo este texto desde casa de uno de mis alumnos. Mientras el se dedica a sufrir las incomodidades matematicas que le plantean sus profesores, yo tomo un segundo de descanso para divagar en busca de un por qué.