Así reza el himno que con tanto orgullo cantamos cada semana…
Lunes, colas interminables para acompañar al Grande de Andalucía en su asalto al eterno rival.
Lunes, día de resaca tras una victoria que sirve más de apoyo moral y reafirmarse en el: «Sí se puede» que en lo que repercute en la tabla clasificatoria, a pesar de distanciar al Valencia ya en una cantidad de puntos tranquilizadora. Europa está a tiro de piedra…
Pero dejémonos de victorias fáciles y sin historia; centremos nuestras fuerzas, nuestro aliento, nuestra garganta, nuestro corazón, nuestra sangre en el jueves…
No será Jueves Santo, por supuesto que no, pero la cruzada que vamos a lidiar no tiene parangón en la historia. Ya está todo perdido menos la gloria. Tirar de orgullo siempre se nos dio bien…
Ayer se despidió al equipo al son de un «El jueves échale huevos!!!» ensordecedor que llegó al alma de todos los que estábamos allí y que la plantilla recogió consciente de los sentimientos que arrastran tras ellos.
Dicen que nunca se rinde… y tras lo aguantado en estos días, la machada, complicada pero posible, sería acicate y puntilla moral, a la misma vez, como diría el tan añorado expresidente de ellos…
Cantaremos todos unidos, alzaremos fuerte la voz, para que vuelva a sonar aquello de: «Ooeeeeeee Sevilaaaaa oeeeeee oooeeeeeeee Sevilla oeeeeeee»…
Empezábamos la jornada con el recuerdo del repaso que nos dio el equipo de la carretera de Cádiz unas pocas fechas antes.
Entre giros y más giros, el Filósofo deja brillante su ropa, y se le va la olla un rato divagando mientras observa como el tambor de la lavadora no para de generar aceleraciones tangenciales y normales al eje que lo hace girar.

