Por fin se acabó el tener que aguantar a los políticos babosos contando mentiras. Por fin se acabó el tener que ver cómo personajillos que comen del cuento levantan banderitas del partido que los mantiene…
Hoy toca jornada de reflexión y como tal no se puede oír hablar de crisis, dineros, prima de riesgo, primas varias…, y demás problemas que nos rodean.
Hoy toca jornada de reflexión y como tal, debemos pensar en nosotros mismos, en cómo nos encontramos física y mentalmente. En cómo nos afecta la situación actual, y de camino podemos hacer un retiro espiritual en nuestra propia casa. Salón, sillón bueno, ropita de camilla calentita y unas galletas para pasar el mediodía al calor de un buen partido de fútbol. Ésa será mi jornada -está siendo- y por lo que se aventura en weather, oyendo llover…
¿Qué mejor forma de meditar que de esa forma?
Posiblemente por mi mente no pase en ningún momento la política, ni Rajoy, ni Rubalcaba ni IU ni UPyD ni ninguna caricatura de político de las que “disfrutamos”. Es día de relax, como buen sábado, y no es día de sufrimientos…Llegamos al sábado tras una semana dura de trabajo, o en la mayoría de los casos, de paro…para llegar temprano a las urnas y depositar un voto que nada cambiará salvo porque elegimos al sustituto de un zapatero sin zapatos, con más remiendos que telas, con cordones mal atados…
¿Y por qué madrugar para votar? Pues porque a esa hora las “tostás” en el bar de al lado de mi casa están tremendas y porque al rato llega Comodoro y “no me queda más remedio” que quedar con mi “ahijao” y el marinero de La Morada para recogerlo, comer, “cervecear” y disfrutar de una velada en Nervión para derrotar a los chicos vascos (o sea la ostiaaa!!!) de Bielsa…
Pues eso, que todos a reflexionar, pensar qué estáis haciendo con vuestras vidas y qué es lo que hacen nuestros políticos con las nuestras…
De repente desperté y una espesa niebla me impedía ver más allá de mí. Fue tanta mi sorpresa que dudaba si estaba donde debía estar. ¿Acaso ya no había nada a mí alrededor? ¿Cuánto tiempo tendría que estar sin ver?
Muchas veces, los creyentes nos preguntamos ¿será verdad que existe el cielo?
Tengo por costumbre pasear por Sevilla y recordar viejos establecimientos que entregaron su sevillanía al mundo entero y que por una causa o por otra, desaparecieron después de muchísimos años defendiéndola.
En la calle Albaida, muy pegado a la esquina que esta calle hace con la Avda. de la Cruz Roja, existe un local regentado por José y que se dedica a la reparación y venta de todo lo relacionado con el calzado y bolsos.