Me puse a escribir sobre mi paso por el colegio salesiano de Triana, llené folios y más folios, pero comprendí que era demasiado largo y me dispuse, a sacar un extracto de todo lo escrito.
Mi experiencia como alumno salesiano de este hermoso colegio, fue en general buena, porque sobresalen más las cosas positivas, que las negativas que también las tuvo.
El primer día de colegio me llamó la atención su patio, conocido como el de las columnas, donde más tarde viví tantos ratos de juegos en el famoso recreo de las once de la mañana.
De los maravillosos y competidos campeonatos de mini-basket, que organizaba “Coca Cola” y donde participé en sus partidos. De mi presencia y colaboración en el equipo que representaba al colegio trianero y que tanta guerra sostuvimos contra el equipo de los salesianos de la Trinidad ¡a la que más tarde defendí Cosechando bastantes victorias!
Que inmenso orgullo llevar su camiseta blanca con los ribetes de las tirantas en azul, con el escudo “Colspe” en el pecho, su pantalón azul y medias blancas con los ribetes en azul. [Read more…] about Mi Colegio Salesiano
Qué importa la edad si cuando lo necesitas está a tu lado, consolándote, animándote y sobre todo, entregándote toda la sabiduría que da, el paso de los años.
Arrancaré esta Oda sevillista como le gusta al Filósofo, si las agujetas que tengo en mis extremidades superiores me lo permiten.

Destacar las dos manos de Javi Varas, especialmente la última, digna de los más grandes en el Olimpo de los guardametas, y el brutal esfuerzo y desarrollo de testosterona de Gary Medel. “He vuelto a ver el espíritu de Inty Podestá en el cuerpo de Medel”, esas fueron las palabras del Filósofo en el segundo uno que nos vimos tras retomar el aliento que habíamos perdido sobre el cemento y el césped del Ramón Sánchez Pizjuán.
Era muy temprano y la mañana estaba despertando del letargo de la noche, cuando sentí un porrazo y rápidamente mi vista se fue al sitio, me acerque al pie de un árbol y vi una cría de palomo que por circunstancias se había caído de su nido.
Hoy me siento frente a una pantalla blanca para traer un poco de realidad a La Morada.
Participo contento y feliz de mis pensamientos cuando me veo de chavalín corriendo detrás de esa pelota de goma que regalaba el azafrán el Aeroplano y que justo fue a pararse casi al final de la calle al chocar con la pileta donde el trozo de plomo que sobresale derrama su alegría incontrolable de ese tesoro tan apreciable que es el agua, y que donde sudorosos corríamos a mojarnos un poco y sobre todo a saciar nuestra sed.