«Mayonesa, ella se bate como haciendo mayonesa…» esta es sin duda la canción favorita de Philippa Gardfield, una enferma de esta salsa.
Esta londinense no sólo hace lo que todos solemos, echar un poco de mayonesa al pescado, a las gambas, si no que lo utiliza junto con un buen café –buen café hastra que le echa la moyonesa, claro-
Ahí no queda la historia de esta buena señora. Su pelo está perfectamente acondicionado, según ella, por la salsa en cuestión, su cara está tersa y sueva gracias a dicha comida.
Si te duchas con mayonesa, ¿seguro que sales limpio?
Os enlazaría el vídeo dónde aparece echándole mayonesa a su café para desayunar, pero os aseguro que con las fatiguitas que me han entrado a mí, son más que suficientes…
Y ya sabéis, ¿queréis ser una chica con pelo Krafft, Ibarra, Ligeresa o Hellmans?
Este relato se suele centrar en esas mismas horas del día; esas horas en la que vivir se hace cada segundo mas difícil.
No te sientas aludido al leer esto…No creo que seas tu precisamente el que se deba sentir por aludido; o sí, nunca se sabe.
Me gustaría saber qué valor sentimental puedes tener para tu dueña para que cometa la salvajada de forrarte de un plástico trasparente, impermeable e in-transpirable.