Dejar volar la imaginación; dar rienda suelta a los pensamientos; dejar que los dedos pulsen suavemente las teclas virtuales de mi iPad…
Tan fácil como hacer alguna de las cosas de arriba -¿He dicho cosas?- Ten cuidado Guerrero que tu despreciable ironía puede dañar cerebros ya dañados…
Como os decía, cualquiera de los conceptos iniciales me vale para traeros a La Morada un post sincero, a pecho descubierto, a Porta Gayola para aquellos aficionados a la tauromaquia. Espero que ningún cabrón se moleste por tocar temas relacionados con cuernos…
No sé muy bien a donde me va a llevar este escrito; el camino, inicialmente marcado con claros síntomas de dejarme llevar, se puede torcer en cualquier momento. Quién no ha visto alguna vez las asaderas que se le coloca a los arbolitos frágiles para que no se tuerzan…
No sé cual es la meta receptora de mi párrafo canal, quizás ni me importe, muy posiblemente ni te importe a ti que me lees.
Mi imaginación esta obtusa, como aquel palomo que el Niño del Zurraque rescató de aquella copa antes de morir, como el Filosofo de Nervión con algunos de sus escritos, como MoraDama en aquel camino nocturno… [Read more…] about Callejón de Las Moradas

Erase una vez una niña, llamada Alicia, la cual vivía en una casa humilde con sus padres. Su casa estaba bastante retirada de la ciudad, rodeada de árboles por todas partes, por lo que ella sólo salía de allí en contadas ocasiones y siempre que el padre quería llevarla con él a trabajar.
Cuerpo negro, sin recibir energía alguna y mucho menos transmitirla…
