Domingo 9 de Febrero, lluvia intensa en Sevilla y día del Club en las gradas, que no de los socios que tuvieron que pagar su entrada para asistir al enésimo robo del Barcelona en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Pese a todo salió tu/mi/nuestro Sevilla a plantar cara a uno de esos llamados «grandes», ladrones. Con dos puntas, Gameiro caído en banda y con dos medios defensivos, Carriço entre ellos.
Estaba el equipo bien plantado y presionando muy arriba, esto generaba problemas al rival a la hora de desarrollar su juego, y eran los nuestros los que generaban el peligro. Y llegaba el gol sevillista. Rakitic encara a su par le tira una cachita, hace la pared con Gameiro que juega a Bacca, el colombiano la deja pasar y Vitolo prolonga para Alberto Moreno, el canterano de zurda hacía el 1-0. Y traía la felicidad a la grada sevillista.
Pudo ampliarse el marcador a nuestro favor, una falta botada por Rakitic era rematada por Bacca de cabeza al palo. Y minutos más tarde era Rakitic el que fallaba una ocasión clara tras gran jugada con el colombiano, los mejores del partido.
Empezaba el árbitro a «dejarse ver», esta faltita para ti sí, para ti no, y que casualidad que siempre era a favor del Barca, que cosas. Y llega la jugada que acaba con el partido. Un balón que roba Pareja limpiamente, pero claro no se les puede quitar el balón a los jugadores de los «grandes». Falta que no es, que acaba en un remate en fuera de juego de dos jugadores y nos hacen
el empate. El línea lo vio, lo que pasa es que tras los visto con Ayza Gámez, todos han visto «las orejas a la nevera».
Pocos minutos más tarde, le perdonan la segunda amarilla y por tanto la expulsión al Barca. Ya van dos robos e importantes. Aquí ya se acabó el partido.
Luego llegó el 1-2, justo antes del descanso y del diluvio que cayó sobre la ciudad de Sevilla. Tras el descanso nos pudimos meter de nuevo en el partido, pero Vitolo fallaba un mano a mano y luego Gameiro remataba al muñeco un rechace tras jugadón de Bacca.
Y volvían a cogernos en una contra y 1-3. Entonces Emery decidía tirar el partido con más de media hora, dando entrada a Trocho y Cheryshev, que no aportaron nada. Y en palabras del técnico vasco, “pensando en los partidos que vienen”. Durísimo todo.
Ya con todos los cambios hechos, Jairo era el último, nos hicieron el 1-4, obra del teatrero-racista. Para más inri.
Un Sevilla que fue de más a menos, se adelantó, pudo sentenciar y ponerse 3-0, pero perdonamos. Luego vino el árbitro que metió al Barça en el partido con un gol en fuera de juego y perdonando una expulsión. Nos pudimos volver a meter en el partido, pero fallamos muchas ocasiones claras y ya con el partido de cara para ellos, nos golearon.
Pena de muchas cosas, pena de una liga que apesta, una liga en la que todas las jornadas dos equipos roban al resto y en la que nadie hace nada y si lo haces atente a las consecuencias. Una liga adulterada por el reparo televisivo y por árbitros que ganan mucho y tienen miedo de acabar congelados y sin partidos. Y pena, mucha pen de que no salga mi presidente y diga dos palabras bien altas y que por lo menos se nos escuche. Del entrenador mejor no hablo más…
Como dijo Luis Gabriel Carrillo Navas “rendirse es una probabilidad en la medida que nuestro rival es superior, una posibilidad en el instante que se concrete, pero en algo improbable si tu carácter lo impide”. Quizás sea cosa de carácter, pero solo quizás.
ÁS_FdN
No tengo nada claro que hay en mis adentros ahora mismo que me tienen como ese motor de coche antiguo cuando la suela del zapato se hunde hasta tocar la alfombrilla arrugada del vehículo.
Imaginad el texto que os voy a contar viendo el título no es muy complicado. Sí, hay días que es mejor no levantarse…
