
En Montilivi no hubo dudas, ni titubeos. Solo un equipo salió al campo sabiendo lo que estaba en juego. El Betis de Pellegrini, con el hambre de quien huele Europa, pasó por encima de un Girona roto, sin rumbo, y dejó claro que no solo quiere jugar en Europa, quiere hacerlo en la Champions.
No fue una victoria. Fue un repaso. Un aviso serio al Villarreal y compañía de que los verdiblancos vienen con todo. Sin dejarse distraer por la Conference League, ni arrastrar por la reciente derrota ante el Submarino Amarillo, el conjunto andaluz salió decidido a recuperar el terreno perdido. Y lo hizo a lo grande: con fútbol, con pegada, y con una primera parte que rozó la perfección.
Apenas habían pasado seis minutos cuando Johnny Cardoso, imperial en el área rival, se elevó entre los defensas para cabecear a la red un córner servido por Isco. Un mazazo temprano que descolocó al Girona, al que le costó asimilar el golpe. Intentaron responder tímidamente, pero su fragilidad se hizo evidente. Con espacios por explotar, el Betis olió sangre y no perdonó. En el 38, Perraud lanzó un centro medido y Antony, de primeras, la empalmó con una volea espectacular. Apenas tres minutos después, Ez Abde apareció con una jugada llena de pausa y precisión para asistir a Isco, que firmó el tercero de cabeza.
El Girona, noqueado antes del descanso, se debatía entre lanzarse al ataque sin pólvora o replegarse sin esperanza. Eligió lo primero… y el desastre pudo ser aún mayor. Solo el buen hacer de Gazzaniga evitó que la goleada se disparara. Portu tuvo una ocasión clara que mandó a las nubes y Antony, en el mano a mano, no acertó con la derecha. Pero el daño ya estaba hecho.
El segundo tiempo fue una cuestión de control. El Betis bajó revoluciones, administró el esfuerzo y permitió que figuras como Isco y Antony descansaran. Desde el banquillo salieron nombres como Lo Celso y William Carvalho, prueba de la profundidad de una plantilla que ha llegado al tramo final del curso con las piernas frescas y las ideas claras.
Stuani maquilló el resultado en el minuto 85 con el gol del honor para los locales, pero fue un espejismo. El Girona vive una pesadilla. Suma ya diez partidos sin ganar, con síntomas alarmantes y un descenso que ya no es solo una amenaza: es una posibilidad real. Este jueves, ante el Valladolid, juega un partido de vida o muerte. Si no gana, el abismo estará más cerca que nunca.
El Betis, por su parte, sigue al alza. Se coloca a un solo punto de la quinta plaza y se mete de lleno en la batalla europea. Hay equipo, hay banquillo, hay hambre. Y, sobre todo, hay fútbol. En Montilivi no solo se ganó un partido. Se confirmó una candidatura.







