Dicen que no puedo vivir sin ti, dicen que eres necesaria para mi persona. Como una especie de batería adosada a mi cuerpo. Sin ella no podría caminar, mis manos no escribirían y mis ojos no parpadearían.
¿Cómo le explico yo a alguien todo esto? ¿Cómo hago para que me entiendan si ni yo mismo me entiendo?
Subir para luego bajar más rápido, con menos ganas y cansado de estar de nuevo abajo. Casi vencido por otro intento sin intentarlo. Una vez más, solo al frente del cañón y con el cañonazo en pleno estómago acomodado.
Pero estás ahí, omnipresente y transparente. Con la doble transparencia, sin filtros y sin verte. Siempre para lo bueno y para lo malo. La guía sin estrellas michelín, pero repleta de reseñas de grandes tascas, con serrín en el suelo.
Recuerdo pequeños escarceos, a plena luz del día, sin furtivismo y con alevosía, mucha alevosía. Que para disfrutar del zumo, hay que exprimir bien todo el jugo. Y luego está la piel y los grumos, todo suma, todo aporta.
No espero nada, solo estaré pendiente de que sigas pendiente de mí, mientras todo sigue pendiente.
Dependiente.
El filósofo de Nervión
Primavera
Calor que la primavera espera,
luz que ensombrece nuestro caminar.
Alegría a raudales, las plazas llenas,
corazones que bombean, quieren disfrutar.
Aromas a incienso por las callejuelas,
embriagan tu cuerpo al pasear.
Pasiones ocultas en las entretelas,
jazmines y azahares en su despertar.
Nubes que contemplan la macabra escena,
no piden permiso para actuar.
Lágrimas, llantos y mucha pena,
hasta el próximo año habrá que esperar.
El Señor va de vuelta,
su Virgen va detrás.

Odio
Maldito ese sentimiento que rebuznas, maldito tú y maldito tu odio.
Odio hacia todo y por todos lados odio.
Por los que dicen y por los que escuchan, siempre odio.
Si sí, odio. Si no, más odio.
Tú eres odio y, como tal, reflejas solamente odio.
Banderas de odio, mensajes de odio.
Todo odio, no hay vida en ti sin odio.
Tus ideales, que son los de otros, están llenos de odio.
Exigir mucho, para dar solamente odio.
Luego te quejas si hacia ti otros sienten odio.
Relleno de odio, revienta de odio.
Solo quedará de ti eso, tu odio.

Ansioso
Te estás haciendo tan presente en mi vida que hasta puede que te coja cariño, y eso que no me estás aportando nada bueno. Ni a mí, ni al entorno que merodeas y con el que coqueteas alevosamente.
Desconozco en qué momento exacto te hiciste tan familiar, tan amiga y tan poderosa. No recuerdo cuando entraste en mis rutinas, en mis despertares. Llegando a colarte en mis sueños, siendo la protagonista estrella, la actriz revelación.
A veces me paro a pensar en ello y supongo que lo hiciste lentamente, poco a poco, con la sutileza como sello personal y mediante pequeños detalles que ahora parecen llaves maestras de todos los candados de seguridad que llevaba puesto. Y no me di cuenta. Puede que hasta me avisaran de ello, pero no lo vi peligroso, no vi el fuego aunque me estaba empezando a quemar.
La camisa de fuerza se ha desabrochado sin mi permiso, delicadamente, y no queda nada que me proteja. Piel a piel, tú y yo, se atisba jaleo.
Ahora, que ya soy consciente que somos una sola persona, ahora, tengo la dura batalla de sacarte de mí, de excluirte de mis placeres y alejarte de mis miserias. No pasar juntos ni un solo momento más, ni un segundo que me altere. No lo merezco y tú tampoco te mereces tanto.
Ahora te tengo en mi punto de mira y voy a por ti, a pecho descubierto.
Me ansío, te ansías…

Sueños
Amanece un día cualquiera, bastante temprano para lo que su cuerpo necesita. La cama está caliente, si se asoma hace frío, no quiere.
Amanece un nuevo día, todavía está oscuro, pero alegre invita al sol a desperezarse de la noche. Para juntos poder afrontar una nueva jornada, una nueva batalla en balde repleta de sinsabores, una victoria sin vencedores.
Amanece siempre cuando más a gusto yace, cuando menos apetece. Ahora no es consciente, pero a lo largo del día irá recordando fragmentos de los sueños que ha vivido mientras dormía. Soñará despierta con algunos de ellos, otros nunca llegará a entenderlos. Habrá muchos de los que reniegue, pero ¿de qué reniega? Son sus sueños mientras duerme, no hay nada más limpio, más interior y personal.
Sueños mientras duerme, sueños casi sin control, que solo en sueños sueños son.
Amanece otro día, y ya estando despierta sueña, sueña con lo que le deparará el día, con si saldrá el sol y con si le acompañará en lo venidero.
Sueña mientras ríe, sueña mientras corre, sueña mientras vive.
Pasan los días y pasan las noches y seguimos soñando, hasta la llegada del sueño eterno, entonces todo se convertirá en pesadilla.

Ahora
No sé qué habrá tras esa ventana,
ni mucho menos que pasará mañana.
Mientras llega todo eso,
¿por qué no nos comemos a besos?
Nos olvidamos de los presenciales,
pero que no nos falten los virtuales.
Que asomen esas sonrisas,
mientras esperamos sin prisas,
a través de las malditas mascarillas,
que de alegría las pupilas brillan.
La vida nos cambió de un plumazo,
a nosotros, que somos alma de abrazos.
Ni nada ni nadie podrá devolvernos nunca,
los planes que la pandemia nos trunca.
Mas hay que estar preparado,
para el final del cuento, colorín colorado.

