Desahogo que escribí no hace mucho. Hoy, aunque mucho no ha cambiado la situación, al menos, no siento esa frustración tan terrible que me comía. Lean pues, aunque no sea muy risueño el texto: «Definitivamente este no va a ser el post más alegre que escriba, sin duda alguna, pero mi situación actual no me da para escribir otra cosa.
Mi espíritu está apagado por culpa de las circunstancias, las putas circunstancias. Muchos diréis que no es para tanto; evidentemente no lo son, si lo comparamos con tanta y tanta gente que está aún peor que yo, pero mi baremo soy yo, no los demás.
Es muy frustrante verte con más de la treintena, sin poder independizarte, con una mierda de trabajo que solo da disgustos y tirar para adelante, sin encontrar resguardo económico de cara a un futuro y todo esto se acrecenta cuando has perdido una década de tu vida luchando y sufriendo por una carta que acabo de recibir donde me dice que ya puedo ir a recoger un título, que ya costó su dinero, incluso el solicitarlo, y que para nada me va a servir a este ritmo.





Esperpéntico lo que me ocurrió el sábado pasado al llegar a la calle Castilla.