Noches largas tumbado en la cama, giras a un lado y a otro, te tumbas bocabajo y ya desesperado bocarriba. Sueño que no llega y que cuando lo hace cualquier insignificante ruido se convierte en el mayor de los estruendos, volviendo a entrar en ese bucle que parece infinito.
Así una y otra vez, y entre esos intervalos de tiempo, micro sueños o simples pensamientos antes de dormir. En uno de ellos surge una idea en mi cabeza, que se traslada a imágenes en la pantalla de mi imaginación.
Imágenes que me llevan a un escenario diferente cada vez, de repente salgo en una cama, soy yo, aunque no recuerdo nada de mi vida. Abro los ojos y no sé quién soy o no sé todo lo que era. He perdido mi memoria, aunque realmente solo la parte que me une sentimentalmente al mundo. No reconozco a nadie, y aunque sé sus nombres y quienes han sido en mi vida, no los siento así.
Un tuit, una imagen desde un perfil de estos que están de moda, dónde un tonto utiliza una palabra de la cual no sabe nada salvo como se escribe.
Amistad,
Reflexiones de uno de esos días que sin saber por qué y sin tener un motivo aparente todo se vuelve gris. Gris como el cielo que ha amanecido hoy en mi tierra tras meses de sol radiante, gris como esos comentarios que ni son blancos ni son negros; simplemente gris…