A veces no aparece cuando se le necesita y en otras ocasiones fluye de una manera casi alarmante atándote al lápiz y al papel. A ese mundo paralelo dónde la mente y los sentimientos conviven con un claro vencedor…
Reconozco que soy el responsable, solo yo sé los motivos y nunca te los di, tampoco tú has vuelto para pedírmelos. Pero los dos sabemos que fuiste tú la que desapareciste de mi vida casi por completo y sin avisar, yo todavía no.
Por si te interesa aquí sigo, en mi día a día, en mis cosas, y aunque cierto es que no te he buscado como en otro tiempo, más verdad es que tú no te apareces con la frescura que lo hacías antes.
Sabes que me alegró que por un espacio de tiempo te marcharas, lo necesitaba. Sabes que te conseguí encontrar de nuevo y que juntos pasamos grandes tardes sin sesteo y largas noches de insomnio. Unas regadas con pequeños sorbos calientes, en otras algo más amargos; todas con sonidos del sur en el ambiente.
Ahora no vengo a reclamarte nada, solo que me gustaría volver a verte y sentirte en mí, para así poder, juntos de nuevo, crear sentimientos que aunque siguen vivos en mí, no encuentran la manera de salir en letras, de esas que formaban palabras…
Yo te sigo buscando, ojalá tú me sigas esperando.
ÁS_FdN
Son las tantas de la noche, horario de sueño profundo o como mínimo, de penúltima vuelta antes de acariciar las fantasías aletargadas más curiosas.
Todo en la vida tiene un principio y un fin. O eso dicen los sabios del lugar.
