¿Dónde estás? Que no te veo, que por más que miro a mi alrededor no te encuentro. No estoy seguro, porque te siento, te veo e incluso te intuyo; respiro tu perfume y siento tu piel convertida en recuerdo eterno.
Pasan las primaveras oliendo a jazmines y azahares, que se camuflan con el jaleo y el trasiego diario, sin esconderse y permitiendo a mis otros sentidos disfrutarlos, sin ser para ellos. Aromas y sabores soleados son. Sensaciones perpetuas aferradas a mi alma, alma que florece con la felicidad que el Sol aporta con su calentar.



A los pies de la Santísima Virgen del Pilar, y rodeada de miles de Aragoneses y de peregrinos del mundo entero, que le ofrecen miles de ramos de flores, para que la Señora esté preciosa el día de su onomástica.


Si Steve Jobs levantara su cabeza, D.E.P., y escuchara la de sandeces que hay que oir…