Te confieso que eres la única, que pese a que mi boca lance nombres de otras e incluso comparta con ellas parte de mi vida, nunca hubo otra. Ellas también saben de mis miedos, de mis ilusiones y de mis retos, pero ni se asoman a las ventanas de tu grandeza.
Ninguna mejor que tú, no me suelto de tu mano ni dejo de respirar tu aroma, no puedo. Cuando noto que el tiempo estira demasiado nuestro reencuentro busco tu camino en el mapa de los sueños y revivo los vividos contigo, pensando en cómo serán los siguientes, en cómo los disfrutaré junto a ti.
Tiempo ha que no me dirigía a vosotros y lo hago ahora, no para hablaros de cosillas graciosas, sino para acordarme de una persona a la que quiero. De una persona que se me va, que se me va en el momento mas inesperado
Sentado en un escalón a pie de urbe, escribo estas líneas tratando de parar todo el mundo a mi alrededor. Todo menos el reloj.

