Ha llegado el día de la despedida, ese día que nadie nunca quiere que llegue, ese día que a tantos les llega, pero que solo los grandes se merecen.
Dicen que todo lo que empieza se acaba, que lo bonito es vivir lo que hay entre ese comienzo y ese final. Y yo, como sevillista, he disfrutado contigo de esta grandiosa etapa.
Podría enumerar todas las paradas que has realizado a lo largo de tus años defendiendo al Sevilla FC, todos tus despejes y hasta tu asistencia y tu gol. Podría recordar cómo nos diste tanta vida aquella noche en Alemania, en aquella colina, con esa parada a la salida de un córner, que nos dejó esperanzados para la Feria del Ramón Sánchez-Pizjuán.

Podría darte las gracias por
esa parada con los pies en nuestra primera final, todavía con 1-0 en el marcador. Aquella falta en aquel derbi que ganamos jugando con 9. O aquel día que se te pasó por la cabeza subir a rematar un córner y hacernos explotar de júbilo, lo nunca visto en Nervión, convirtiéndote en Santo para el sevillismo.
Quizás, lo mejor sería enmarcar aquella foto tuya en la que sales corriendo, con el puño en alto y la cara desencajada de la alegría, de campo a campo, a sprint
hacia los tuyos,
aquel día en el que bajo la lluvia te coronaste como grande del fútbol mundial.
No estaría mal acordarme que de tus manos nació el primero de Glasgow, que de tu pie surgieron las más grandes remontadas, que con tu alma resurgió el alma sevillista y que entre todos fuimos insuperables, dentro y fuera del campo.
Pero ahora que todo esto se acaba, me quedo más con lo último, con tu entrega y amor a unos colores, que ya son los tuyos y a una ciudad que ya es la tuya.
Todavía no me puedo creer que te vayas, todavía no me puedo creer lo que hemos vivido juntos, como todavía no me puedo creer lo que como sevillista me has hecho sentir.
Hoy quería agradecerte todos los sueños e ilusiones que me hiciste disfrutar y cumplir, de sevillista a sevillista, con el corazón en la mano, solo eso.
Gracias Andrés Palop, gracias capitán.
ÁS_FdN
Con todo esto se llegó al final de los primeros 45 minutos y tras el descanso se quedaba en el banquillo Manu del Moral, que la verdad no se le vio en ningún momento y que podría no haber ni saltado a jugar. Entraba Botía por el jiennense, recomponiéndose la defensa con Navarro al lateral y Alberto Moreno de interior. Y seguía el show de Mateu Lahoz, una agresión, que señala, de Aduriz sobre Botía por puñetazo en el estómago, solo la sanciona con amarilla. La pelota no estaba en juego. Luego le perdonaría la segunda amarilla al impedir un saque de falta. Mangazo. De esa falta sale un remate al palo de Coke tras varios rechaces dentro del área y a la siguiente jugada, una falta inexistente de Fazio acababa en el empate a 1. La falta peinada al primer palo se colaba por el segundo ante la mirada de todos. Solo uno en la barrera. Cosas. “Buenas noches hasta mañana, los lunes y la tele nos echan a la cama” rezaba la pancarta de los BIRIS, y eso hizo el Sevilla, que se durmió y el rival fue ganando terreno. A esto se le une la lesión de Fazio, dando entrada a Perotti, volviendo Navarro al central y Alberto al lateral. Poco duró esta situación, porque Mateu Lahoz expulsaba a Navarro por una faltita en un balón dividido a Aduriz, que no debía estar ya en el campo. Con uno menos, otra vez y otra vez con Mateu Lahoz. Luego hubo dos penaltis más a Reyes, el primero algo más dudoso, pero el segundo (ya con 2-1) fue clamoroso por empujón. Y al final tuvo que expulsar a uno de ellos, ya no podía “escaquearse” más y tras falta clara a Reyes nos quedábamos en igualdad numérica. Y a falta de 5 minutos más el descuento llegaba el éxtasis, menudo salto pegué. Contra del Sevilla, jugadón de Perotti que se va de dos, balón en profundidad a Reyes que la pone de primera al segundo palo, allí aparece Negredo que con la derecha marcaba el 2-1. 17 goles lleva el Pichichi Nacional, que juega en el Sevilla. Muy feo los gestos del vallecano a un sector, crítico, de la afición sevillista. Los últimos minutos fueron de máxima tensión, con algún que otro susto y mucha desesperación, y con el mencionado penalti no pitado por el ladrón de Mateu Lahoz. 

Pero el partido se puso muy de cara cuando en el minuto 25 una entrada a lo De Jong sobre Reyes deja al Zaragoza con uno menos, justa la expulsión. El equipo maño estaba repartiendo tela.

«COMUNICADO 14/11/12