Sonrío ahora, sonrío al acostarme y sonrío al despertar por la mañana. También cuando salgo de casa, cuando llego al supermercado o hablo con mis vecinos. Sonrío estando solo en mi cuarto y hasta le sonrío a las máquinas de mi trabajo.
Sonrisa ahora y sonrisa mañana, así todos los días, por tanto también sonreí ayer. Una expresión de la cara, una mueca a veces invisible que surge de mil maneras posibles. Y que ella sola es capaz de expresar y transmitir infinidad de sentimientos.
Un simple gesto, tan simple que alegra el alma y en su temporalidad alivia el dolor y los sinsabores sufridos. Tan simple que en su rescate seduce al mal propio llegando hasta el ajeno. Haciendo de su duración un regalo divino que debería ser eterno.
A este Guerrero le aconteció un viaje este pasado fin de semana con una característica muy destacada, no había señal de internet.
Lo mismo que se me cerraban los ojos hace unas horas, se me han abierto.
Los productores del programa estiman que Shannon ha bebido unos 19 litros en el último año. Los médicos dicen que beber gasolina puede causar daños severos al sistema nervioso, corazón, hígado, riñones, pulmones y médula ósea.
Duros días de trabajo, duros días de redes sociales, duros días…
Este relato se suele centrar en esas mismas horas del día; esas horas en la que vivir se hace cada segundo mas difícil.