Nuestros relatos

  • Margaritas deshojadas

    Margaritas deshojadas

    Una madrugada del año pasado, tumbado en la bodega con un barril de ron como sostén de mi espalda y casi rendido por el sueño, me vino una historia a mi mente casi agotada en la que veía dos, tres e incluso cuatro montañas de pétalos y margaritas huérfanas de sus blanquecinas extremidades. Sin duda…

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  • Silencios blanquecinos

    Silencios blanquecinos

    La duda arranca silenciosa desde el inicio de estas palabras. ¿Blancos silenciosos? ¿Silencios blanquecinos? Y ganó el último en llegar tan solo porque el inicial me llevó a pensar en objetivos de caza y bien podría alterar la plenitud callada y pretenciosa de este artículo. Una mirada oculta desde el interior de una prisión puntual,…

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  • ¡Hasta siempre!

    ¡Hasta siempre!

    Entraste en nuestras vidas con más ganas de las que recuerdo con ningún otro de los tuyos. Teníamos la necesidad de tu llegada, ansiosos de ese cambio de hoja. Simplemente porque queríamos que todo volviera a ser como antes. Llegaste con muchas esperanzas puestas en ti. Sobre todo porque tu predecesor se pasó de la…

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  • Jesús, el mito

    Jesús, el mito

    Pasada la Natividad, y no me cuestionen esto porque han colocado unas luces laicas extravagantes justo debajo del rincón donde placidamente descansaba hasta su colocación, y sin que tampoco cuestiones las mías creencias, aquí me encuentro consternado, filosofando con un libro de mitología y dispuesto a debatir con usted que me lee. Comencemos por hablar…

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  • El puchero del domingo

    El puchero del domingo

    ¿Lo huelen? Ya están tó los avíos en la olla, sus pedazos de huesos, su buen trozo de carne siempre de ternera, su contramuslo y muslo de pavo si fuera necesario, su tocino añejo con su veta, si tocino para hacer pipirigaña después con un buen bollo… y de agua hasta arriba que hoy comemos…

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  • Una historia por escribir

    Una historia por escribir

    Cae con fuerza la lluvia detrás del ventanal de mi dormitorio, y yo embobada mirando cómo las gotas de adhieren con fuerza a los cristales, como si no quisieran llegar a caer al suelo, como si al caer su vida se deshiciera en un charco donde ya no serán admiradas, sólo pisoteadas como mera diversión,…

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