Nuestros relatos
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Miradas de asombro
Mendigando a ras de suelo, ¿pero y por eso soy un inculto? La pregunta tiene su miga; muchos pasan por la acera esquivando, más bien huyendo de mí, pensando que les voy a atacar, atracar o incluso rozar. Pensarán que soy alérgico al agua o algo parecido a la parte lipófila de un fosfolípido… Luego…
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A ras de suelo
Vivir a ras de suelo, sintiendo su frialdad y calle abrasadora te hace agudizar los sentidos, adaptarte, tomando posturas que ni el kamasutra, al hueco de sombra que aporta alguna cornisa a su capricho y vivir sin mirar atrás. Pero sin duda, lo que te hace es tener los pies a la misma altura todos…
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El orgullo de ser
Cuando iba al colegio, ya en jardín de infancia, lo miraban diferente. Las mamás de otros niños cuchicheaban entre ellas cuando él llegaba de la mano de su mamá, feliz y orgulloso, ajeno a todo mal. Un niño, feliz por el simple hecho de no haber llegado al mundo de los adultos. Un niño, sin…
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Obtuso
Ángulos que se ven desde diferentes prismas, perspectivas que se alejan de la verdadera magnitud bajo la atenta mirada de alguien muy agudo, como el ángulo, hasta que evoluciona y quiere ponerse recto cuando traza líneas torcidas y no en nombre de Dios. O sí. Cercano a la planicie, como el encefalograma de algún pitagorín…
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La protesta continua
Y aquí prosigue mi vida, recostado en la acera, recién duchado por cortesía de las monjitas que nos dan su vida a cambio de nada, porque nada es una palabra de agradecimiento de este mendigo pirao comparado con una ducha de agua calentita, jabón y una sopa de fideos entre sollozos y algún protesta de…





